27 octubre 2026

Y la nave va

 Notas de programa de mi nueva pieza "Y la nave va", en di'alogo con "En el centro de la fiesta" una reflexión sobre la energía y su transmutación, en diálogo con textos de Roberto Juarroz. 


Esta obra es un tratado sobre la energía, representada por los spinners de meditación, que tienen un impulso inicial y luego van perdiendo su fuerza. La energía es retomada por los instrumentos, que la prolongan, la transforman, la transmutan, en timbres orquestados y en acciones vocales. 

Es una obra sobre la desaparición y la transformación, simbolizando las transmutaciones geográficas de mis antepasados, subidos a los barcos, esos barcos convertidos en un puntito devorado por el océano para siempre... aunque aquí estoy yo.

Ese puntito que se fue para siempre aparece del otro lado del océano. Se acrecenta y, como los sonidos en la música, los destinos comienzan a transmutarse en nuevas genealogías, nuevas historias y nuevos idiomas.

Todos estos procesos de energía en la música son procesos estéticos que, en la vida, son mucho más difíciles. 

 

Esta obra trata sobre la desaparición, sobre perderse y encontrarse, sobre ir y venir, si es que se puede, escribiendo esta noche de lluvia en mi casa en Ámsterdam. 

Mientras componía esta obra con algunos poemas de Roberto Juarroz, donde también llueve, me enteré, como una premonición del pasado, de que Juarroz había vivido a pocas cuadras de mi escuela primaria en Temperley.

 

He cruzado el mismo océano que mis antepasados en aguas de vocación, pero también, como ellos, de desvanecimiento.

 

21 octubre 2026

Licencia poética

Estoy escribiendo un par de obras, una para el ensamble Vertixe Sonora y el maravilloso proyecto Migratio, y otra para Marcos Serrano, para timbal solo. En ambas obras estoy trabajando con textos de Roberto Juarroz. Son tan perfectos, tan musicales, tan acabados, que debería dejarlos ahí, en ese temblor poético que no necesita más nada.

Pero igual los uso. Mi excusa es que Juarroz, como yo, vivía en Temperley y su casa estaba a pocas cuadras de mi escuela primaria, la escuela 37 de Temperley, donde aprendí a leer. ¡Imbatible!

19 octubre 2026

... y después, después...

Una de las tantas cosas bonitas de envejecer es el tener la posibilidad de ver girar los acontecimientos una y otra vez, para bien y para mal. La vida, la música, las relaciones y un largo etcétera comienzan a percibirse formalmente como ciclos, con su recurrencia y también con su novedad. Y cada ciclo, por repetición o por hartazgo, comienza a tener connotaciones diferentes, se resignifica, como el "dasselbe ist nicht dasselbe" de Nicolaus A. Huber.

Lo análogo fue, en un primer momento, tecnología de punta, luego se volvió algo nostálgico (un colega hace unas décadas me dijo: "te agarró el viejazo, yo al low-tech le escapo"), luego se resignificó como acto de resistencia; después de un tiempo volvió a ser algo nuevo y después, después, ... qué importa ya el después...

Seguimos siempre enfrentados al asombro, por lo general, de lo mismo.

 

 

..llevarse los muebles por delante...

... se siente como si ingresaras a una pieza a oscuras y te llevaras por delante los muebles porque no se ve nada. Cuando va pasando el tiempo, uno puede reconocer espacialmente dónde están los objetos que obstruyen el paso. Llega un momento en que sabés tan bien el camino que no necesitás la luz para evitar golpearte con algo. Hacer matemática es muy parecido: algo no se deja ver y uno hace un poco de detective. Hay mucha creatividad y nuevas ideas que van surgiendo, pero también hay mucha frustración.
Esteban, P. (2026, 19 de octubre). Adrián Paenza: “El cambio que trajo la IA es descomunal, inimaginable”. Página/12. https://www.pagina12.com.ar/2026/10/19/adrian-paenza-el-cambio-que-trajo-la-ia-es-descomunal-inimaginable/

 

Adrián Paenza habla de la IA, y yo, como siempre, pensando en la música contemporánea y su percepción, especialmente para un público más general. En fin, soy como la sonata barroca, monotemática. 

(¡Habría que ir buscando otro nombre para la música contemporánea; el mundo está cambiando radicalmente y nosotros, todavía en nuestro jardín secreto, discutiendo las "modernas" técnicas extendidas, jaja! No deja de tener su encanto.)

 

 

11 octubre 2026

Energía finita

Estoy pensando en algunos procesos en relación con la energía para un par de obras nuevas que estoy escribiendo, y relaciono esos procesos de la energía física del sonido con la energía vital en un aspecto más inmediato. Hay, en lo cotidiano, sin ponerme muy existencialista, procesos, gente, situaciones, cosas que dan energía y otras que la consumen. En ambos casos, para bien, para mal y para una amplia gama de grados intermedios, la energía no es ilimitada.
Cada
vez más, me pasa que los conceptos de mis obras se traducen de forma casi literal en mi cotidiano. Escribo un prefacio para una obra y siento que estoy hablando con una amiga de una situación concreta, íntima. También encuentro una correspondencia entre estos enunciados, bastante abstractos, y la práctica cotidiana del yoga. Relaciono la verdad del cuerpo, «el cuerpo no miente», con poner una obra en escena. Está todo ahí, siempre ahí. Si lo miro a través de los ojos de los otros, parece un camino enmarañado, una correspondencia muy transversal entre lo abstracto y lo concreto. Pero desde adentro se siente una misma cosa. 
Aquí,
las notas de programa para mi nueva obra para percusión sola: En el centro del vacío hay una fiesta, basada en un poema de Roberto Juarroz. 

Esta obra trabaja con distintos niveles de presencia; diferentes estratos se manifiestan a lo largo del tiempo, apareciendo y desapareciendo en un juego de superficies. La pieza sugiere que todo está sonando a la vez, con algunas capas más activas, otras más veladas y otras que esperan. En un juego de energías, los acontecimientos se van revelando y escondiendo. Un evento oculto puede ser percibido simplemente porque los sonidos que lo cubren pierden energía.
Los sonidos son energía: el impulso inicial que los trae al mundo se disipa paulatinamente, hasta llegar al reposo. En el contexto de esta obra, el silencio es también tensión y espera: otra manera de manifestación de la energía.
Lo oculto encuentra una manifestación extrema en el susurro mental: un texto recitado solamente en la mente es dicho a través del golpeteo de los dedos sobre la membrana de un parche, sin palabras, pero con sentido y expresión.

La obra, en un estrato subyacente pero primario, dialoga con un poema de Roberto Juarroz, que habla sobre el vacío y la presencia, en forma de capas imbricadas, donde la nada y las fiestas se incluyen sucesivamente.